La imagen del hombre en publicidad: géneros híbridos y
nuevos consumidores
En los primeros años del siglo XXI se produjo un revuelo —obviamente orquestado
por los medios de comunicación— en torno a un nuevo modelo masculino: el
metrosexual. La irrupción de este joven, atildado y excesivamente narcisista, en el
discurso publicitario es el tema central de esta exposición. No obstante, no se trata de
un modelo nuevo ni desconocido en el mundo de la publicidad. Tampoco son nuevos
su aspecto ni su comportamiento. Como punto de partida puede afirmarse que el
metrosexual no es sino la generalización, en los inicios del nuevo siglo, de un modelo
masculino que, al final de los años ochenta del siglo pasado, era minoritario y que, tres
lustros después, debido a la concurrencia de factores sociales, culturales, económicos y
empresariales, se ha convertido en el más frecuente del Olimpo publicitario. En este
sentido, este trabajo viene a ser, de una parte, una revisión de los resultados obtenidos
en mi tesis doctoral sobre la presencia del hombre en la publicidad y, de otra, una
continuación de la investigación entonces realizada. Muy significativamente titulé «Un
hombre muy femenino» el capítulo recapitulatorio, pues, a tenor de la investigación
desarrollada, la conclusión fue que el hombre publicitario se había feminizado, en el
sentido que, al incorporarse al discurso publicitario y carecer de tradición, se había
visto obligado a adoptar los modos y las formas propios de la mujer, que sí tenía ya
una larga experiencia publicitaria. Esta feminización publicitaria no era ajena a la
feminización social del hombre, es decir, que la feminización publicitaria del varón de
alguna manera venía a ser una consecuencia de los cambios sociales que, a raíz de la
incorporación de la mujer al mundo laboral, obligaron al hombre a replantearse sus
roles, sus actitudes.

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