El vocablo metrosexual fue creado en 1994, con evidente intención peyorativa, por
Mark Simpson, un periodista británico dedicado a la crítica cultural. En uno de sus
artículos sobre una exposición celebrada en Londres acerca de la incidencia del
consumo en la identidad masculina, hace una crítica feroz de los «fetichistas de
productos» y arremete contra el nuevo hombre, el del siglo XXI, al que tilda de
consumista, superficial y narcisista. El artículo se titula «Meet the metrosexual» y se
publicó en el diario The Independent, donde pasó casi desapercibido. Según el mismo
Simpson:
El típico metrosexual es un hombre joven, con dinero, que vive en una gran ciudad o cerca
de ella, porque es allí donde están las mejores tiendas, clubes, gimnasios y las mejores
peluquerías. Puede ser gay declarado, heterosexual o bisexual, pero esto no importa, porque ha
elegido su propio cuerpo como objeto de amor y el placer como su preferencia sexual. Son
profesionales independientes, como modelos, artistas de los medios o de la música y,
últimamente, también deportistas (2002).

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